MUBARAK TAMBALEA POR LA IRA POPULAR

MUBARAK TAMBALEA POR LA IRA POPULAR

MUBARAK TAMBALEA POR LA IRA POPULAR

 

Vete, vete

Vete, vete

La multitud, joven y enardecida, está furiosa. Décadas de represión y miseria han estallado en una jornada de ira de ímpetu revolucionario. El país más importante y populoso del mundo árabe, la sociedad que de alguna forma marca el patrón regional, está desde anoche en llamas. En El Cairo, el humo negro de las barricadas incendiadas se ha mezclado todo el día con el gas lacrimógeno y envuelve la ciudad en una nube de pesadilla y a la vez de euforia. La revolución en mundo árabe ha empezado

 Mensaje de Mubarak

Mensaje de Mubarak

Decenas de miles de manifestantes se concentran en la plaza Tahrir, en el centro de El Cairo, entre gritos de “¡Vete, vete!” y “¡No violencia!“, en clara muestra de que no les basta el mensaje de anoche del presidente egipcio, Hosni Mubarak, anunciando la destitución del Gobierno pero su permanencia en el poder. Poco a poco, se va sumando gente a la protesta que han mantenido viva durante la noche cientos de egipcios que han desafiado el toque de queda en una noche de relativa calma, ante la vigilancia del Ejército, que controla los principales puntos de la capital. Es la resaca después de una jornada de caos y violencia, en la que ciudades como El Cairo, Alejandría y Suez se convirtieron ayer en un campo de batalla en el que centenares de miles de personas se enfrentaron a la policía y a los militares, con decenas de muertos y más de 1.000 heridos, en una revuelta sin precedentes que ha hecho tambalearse al régimen de Mubarak.

 Pasado el mediodía (una hora menos en la España peninsular) y cuando el Gobierno ya había dimitido formalmente, miles de personas exigían de forma pacífica la marcha de Mubarak en la plaza Tahrir y alrededores. Algunos grupos han empezado a marchar hacia el cercano edificio de la televisión pública y del Ministerio de Exteriores, rodeados de tanques y ante la vigilancia de los soldados, con los que los manifestantes mantienen una buena relación, incluso charlan.

Tanques_Cairo

Tanques_Cairo

 Un militar, desde un blindado, ha dirigido un discurso a la multitud en el que ha asegurado que su función es proteger a la población, y ha recordado que no debe haber saqueos ni ataques contra la propiedad, y que la gente debe respetar el toque de queda, en línea con el comunicado del Ejército difundido por la televisión pública, que llama a no reunirse en lugares públicos y advierte que “se adoptarán las más duras medidas contra quienes infrinjan el toque de queda”. Éste se ha ampliado en El Cairo, Alejandría y Suez, y se extenderá desde las cuatro de la tarde hasta las ocho de la mañana, frente al anterior, de seis de la tarde a siete de la mañana.

 Las protestas continúan también hoy sábado  fuera de la capital. En Alejandría, miles de personas se han enfrentado a la policía, que ha utilizado gases lacrimógenos y ha disparado munición real, según un testigo citado por Reuters. También ha habido choques violentos en la ciudad de Ismailia, en la orilla occidental del Canal de Suez, según France Presse, mientras que la sede del partido de Mubarak en Luxor ha sido quemada, informa Al Yazira.

 Los egipcios desafiaron ayer una feroz exhibición de violencia policial para exigir la dimisión de Mubarak. Fueron inútiles la declaración de un toque de queda y el gas lacrimógeno, las balas de goma y los disparos al aire. Ha sido inútil imponer un apagón de comunicaciones que inutilizó los móviles e Internet y sacar los tanques. Esta mañana, los teléfonos móviles han vuelto a funcionar paulatinamente en la capital.

 Ímpetu revolucionario

La multitud, joven y enardecida

La multitud, joven y enardecida

La multitud, joven y enardecida, está furiosa. Décadas de represión y miseria han estallado en una jornada de ira de ímpetu revolucionario. El país más importante y populoso del mundo árabe, el principal aliado de Estados Unidos (tras Israel) en Oriente Próximo, la sociedad que de alguna forma marca el patrón regional, está desde anoche en llamas. En El Cairo, el humo negro de las barricadas incendiadas se ha mezclado todo el día con el gas lacrimógeno y envuelve la ciudad en una nube de pesadilla y a la vez de euforia. Hay un precio: decenas de muertos entre la capital, Alejandría y Suez, y más de 1.000 heridos en la capital.

 Los egipcios, siempre pacientes y bienhumorados, soportaron la opresión y la corrupción hasta que, sin previo aviso, estallaron. La protesta que surgió el martes en Internet, sin líderes, sin programa, sin otra ambición que romper cadenas, se amplió en unos días hasta abarcar a la población entera, o, al menos, a la enorme población urbana: solo en El Cairo viven más de 20 millones de los 80 millones de habitantes de Egipto. Los Hermanos Musulmanes se unieron a grupos cristianos, profesionales de clase media, muchachos frustrados, obreros, comerciantes, y salieron a la calle con un valor insospechado.

 

 

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