Los egipcios, convocados mañana a una ‘megamarcha’ de millones de personas

Los egipcios, convocados mañana a una ‘megamarcha’ de millones de personas

Los egipcios, convocados mañana a una ‘megamarcha’ de millones de personas

Los egipcios parecen determinados a ganar este pulso al regimen de Hosni Mubarak aunque ello implique enfrentarse al millon y medio de soldados y, en especial, policías que durante 30 años han sustentado el poder del rais gracias al terror y la represión.

Presos de un valor sin precedentes, los egipcios parecen determinados a ganar este pulso al regimen de Hosni Mubarak aunque ello implique enfrentarse al millon y medio de soldados y, en especial, policías que durante 30 años han sustentado el poder del rais gracias al terror y la represión.

Los manifestantes han convocado para hoy una huelga general y para mañana una megamarcha a nivel nacional que congregue a millones de personas, con la intención de aprovechar el momento de una revolución que ya tiene cara: Mohamad ElBaradei, ex director de la Agencia Internacional para la Energía Atómica y premio Nobel de la Paz 2005, a quien todos los grupos de la oposición, incluidos los Hermanos Musulmanes, han encargado la negociación de la salida del régimen haciéndole, de facto, responsable político de la transición hacia la democracia.

 El final de la dictadura se ha convertido en el único objetivo político de una semana de revueltas que están desafiando toda las expectativas, sobre todo las del régimen. Los egipcios siguen haciendo caso omiso al toque de queda, que ayer fue adelantado a las 15.00 hora local y hasta las 8.00 de la mañana: eso no impidió que a las cuatro de la tarde, unas 50.000 personas, según estimaciones de los medios árabes, siguieran concentradas en la Plaza Tahrir, Liberación en árabe, coreando consignas como “Mubarak, Mubarak, el avión te espera”

 De mañana, se habían sumado a los jóvenes que han acampado en la intersección, la principal de todo El Cairo, centenares de jueces, responsables de partidos de la oposición, miles de periodistas, sindicalistas y miembros de los Hermanos Musulmanes, demostrando que todo Egipto persigue el mismo objetivo. Ni siquiera el sobrevuelo a baja altura de los cazabombarderos egipcios y los helicópteros lograron dispersar a la masa, a pesar de que muchos manifestantes lo consideraron un intento del dictador y sus asesores de amedrentarles, sino una amenaza directa.

Los testimonios sobre el terreno recabados por el grupo Facebook Todos Somos Khaled Said, que se ha convertido en una agencia extraoficial y civil de lo que ocurre en las calles, aseguraban sin embargo que oficiales del Ejército habían afirmado que los aviones tenían como objetivo atemorizar a las bandas de saqueadores que están promoviendo la anarquía, en lo que muchos ven la mano del Gobierno.

De las prisiones han huido miles de presos (se habla de 5.000 convictos peligrosos en las calles) pese a que la policía y el Ejército siguen en sus puestos. Pero incluso antes de que esto ocurriese, la misma noche del viernes de ira y libertad que cambió para siempre las cosas en el país de los faraones, las primeras bandas de saqueadores comenzaron a arrasar edificios oficiales, supermercados, viviendas particulares, automóviles… En el peor escenario posible, lograron entrar en el Museo Nacional y causar daños de valor incalculable a dos momias y un sarcófago, entre otras piezas únicas y milenarias.

Los egipcios, organizados en patrullas ciudadanas para defenderse de los vándalos, afirman que el Ministerio del Interior está detrás de los saqueos: que sus policías participan y liberan a delincuentes comunes con órdenes de sembrar el caos con el único objetivo de que la población termine suplicando a Mubarak que les ayude a recobrar la normalidad. Sólo eso explicaría que la policía haya desaparecido durante el fin de semana de las calles y que el Ejército mantenga sus posiciones vigilando inmuebles oficiales pero sin actuar contra los vándalos. Tampoco los bomberos han acudido a sofocar los numerosos incendios provocados, sobre todo en la primera noche del brote de anarquía.

 Los egipcios están asumiendo el papel de las fuerzas de Seguridad. Mientras, el rais egipcio sigue manteniendo su ficción. En una entrevista emitida ayer por la televisión egipcia, pidió a su nuevo primer ministro, Ahmad Shafiq, que inicie las reformas para promover la democracia y aliviar la crisis económica, manteniendo los subsidios estatales, fomentando la creación de empleo y rebajando los precios. Ese, insisten los manifestantes, no es el problema: el único problema es el propio Hosni Mubarak, quien en las últimas imagenes ha perdido la eterna sonrisa que le ganó entre los ciudadanos el calificativo de ‘La vaca que ríe’. Para acabar con él ya han muerto, que se sepa, 150 personas según los datos de Al Yazeera. Probablemente la cifra real de víctimas en todo el país, con 80 millones de habitantes, sea mucho mayor.

 Todo puede cambiarlo el Ejército. Si las Fuerzas Armadas toman partido por los manifestantes -y por el momento no han disparado un solo tiro contra ellos, más bien al contrario: en los tanques los soldados han pintado consignas de apoyo a las protestas- Mubarak puede hacer las maletas. En la Plaza Tahrir, una enorme banderola reza: “El Ejército debe elegir entre Egipto y Mubarak”. Los soldados sí parecen haber hecho su elección: los periodistas sobre el terreno relatan que uniformados y manifestantes comparten comida, agua y mantas y que, tras el toque de queda, ningún militar mueve un solo dedo para desalojar a los manifestantes, que se mueven a sus anchas.

 La policía es otra cuestión, si bien los corresponsales de Al Yazeera explican que el régimen teme que algunos de sus agentes se quiten el uniforme y se unan a los manifestantes. El canal qatarí, que está realizando una impresionante cobertura de los acontecimientos retransmitiendo en vivo lo que ocurre en las calles egipcias las 24 horas del día, ha sido bloqueado por el régimen. La señal de NileSat en la que emitía ha sido interrumpida, pero no ha tardado en ser sustituida por otra frecuencia de forma que el mundo pueda seguir siendo informado de lo que está ocurriendo. Sin duda, una mala noticia para el régimen de Mubarak:

Al Yazeera está dando voz a los egipcios como ningún otro medio sobre el terreno.

Fuente: http://cuartopoder.es

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