El Islam español no quiere árbitros

El Islam español no quiere árbitros

El Islam español no quiere árbitros

Representantes de las comunidades musulmanas españolas

La revolución democrática del Magreb nos contagia de esperanza. Al igual que la democracia española se halla secuestrada por los partidos políticos, la voluntad soberana de los musulmanes españoles se encuentra secuestrada por actores ajenos y por estructuras inoperantes. No queremos árbitros, no necesitamos tutores, queremos que se escuche la voz de los jóvenes y de las mujeres musulmanas, actores de un cambio generacional en el Islam español. Un cambio que se promueve desde la base, desde las redes sociales, desde las iniciativas asociativas que sintonizan con lo que está sucediendo en el resto del Islam europeo desde hace años.

 El pasado sábado 12 de febrero, en el Hotel Auditorium de Madrid, se dieron cita diversos representantes de las comunidades musulmanas españolas convocadas por la FEERI (Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas) en un encuentro titulado: “La representación oficial de los musulmanes en España: Presente y futuro”. Aunque la mayor parte de los invitados pertenecían a esta federación también los hubo de UCIDE (Unión de Comunidades Islámicas De España) y de federaciones autónomas que aún no pertenecen a la Comisión Islámica de España (CIE) como la Unión de Centros Culturales Islámicos de Cataluña y del Consejo Musulmán Vasco.

 Bloqueo de la Comisión Islámica

 En palabras del Presidente de la FEERI Mohamed Hamed Ali, “El culpable del actual bloqueo de la CIE es José María Contreras” ya que se había alcanzado un acuerdo entre la FEERI y la UCIDE pero el estado quiso “arbitrar” imponiendo una nueva propuesta a pocos días de la firma de dicho acuerdo. “Déjenos trabajar, no queremos ingerencias” continuaba Mohamed Hamed Ali. Sin embargo, un portavoz de los musulmanes de Melilla denunció que “no sólo hay inferencias del Estado Español, sino de otros estados como Arabia Saudí o Marruecos”. No había acabado su intervención, cuando los representantes de la Embajada de Marruecos se levantaron de sus asientos y abandonaron la sala, privando a los asistentes de la oportuna aclaración. Silencio otorga.

Juan Ferreiro, Catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado, dio fe de estas ingerencias ya que fue cesado de su cargo de Subdirector General por el apoyó que dio al uso del ‘hiyab’ en las aulas cuando Najwa fue expulsada de clase -era el interlocutor del Gobierno con los musulmanes- “Fui cesado por hacer mi trabajo, por decir lo que dice la ley: que un reglamento de un colegio no puede contradecir una ley del estado. Y por decir lo que yo creía que pensaba el gobierno que me puso en el cargo. Todavía hoy no me han explicado por qué se me cesó”.

Ferreiro describió la actual composición de la CIE. De las 878 entidades musulmanas registradas en el Ministerio de Justicia 576 pertenecen a la CIE a través de sus dos federaciones (500 UCIDE y 76 FEERI). Además existe otra entidad, la Comunidad Islámica en España que también pertenece a la CIE y otras 302 que no están representadas. No las mencionó, pero son centenares las asociaciones culturales islámicas registradas en sus correspondientes comunidades autónomas que tampoco se encuentran representadas en la CIE.

 Desencuentro generacional

El Islam español no quiere árbitros

 La doctora en Filosofía y Letras Ana Planet advertía que todo esto se desarrolla en medio de una “ignorancia de los religioso, en una sociedad que cada vez ‘pasa’ más de la religión como algo relevante en la esfera pública”, ya que se creía superado este debate en la sociedad española, heredera de un anticlericalismo y una confesionalidad estatal radicales que estuvieron presentes en nuestra historia reciente. La diversidad religiosa pone sobre la mesa nuevamente la importancia de lo religioso en nuestra sociedad, y los musulmanes son los más visibles. Por su parte Iván Jiménez-Aybar, Doctor Europeo en Derecho, habló de los “tiempos y formas en la necesaria reestructuración de la CIE”. Refiriéndose a los tiempos vio posibles dos escenarios: uno centralista, en el que primero reformamos la CIE y luego tratamos de crear unas representaciones territoriales de ésta; y otro autonómico, que sería el proceso contrario, empezar por la organización autonómica para después refundar la CIE con criterios de representación territorial. Respecto a las formas, hay dos caminos: “¿Tiene que ser la CIE la entidad que represente al Islam español, o partimos de ‘0’?”

Sin embargo el mar de fondo no sólo tenía que ver con los aspectos disfuncionales de la CIE y con el “mortecino” estado de los acuerdos de cooperación del 92, a los que se refirieron los ponentes como una legislación avanzada y modélica en su contenido pero ilegítima en sus formas ya que fue una imposición del estado a los musulmanes que, además, en la práctica posterior, no ha querido desarrollar. El público tomó la palabra para hablar del hartazgo de los musulmanes con sus representantes. “La mayoría de los musulmanes españoles no saben lo qué es la CIE y nunca han participado en la elección de sus representantes”. Se denunció el inmovilismo de la UCIDE: “algunos dirigentes llevan casi más tiempo en el cargo que el presidente de Tunez y Mubarak juntos”. Los jóvenes reclamaron su espacio: “no hay un choque generacional; para que haya choque debe haber al menos un encuentro. Lo que hay es un desencuentro. Se nos ignora y no se nos da un espacio donde poder trabajar”. Lo mismo reclaman las mujeres, prácticamente invisibles en la organización oficial del Islam español, pero muy activas y deseosas de participar en la organización social de los musulmanes, en todos los ámbitos, no sólo en la educación de los hijos.

La desconexión de la representación oficial del Islam español con sus bases sociales quedó en evidenciada en unos encuentros muy bien organizados que estuvieron envueltos en un clima positivo, respetuoso, participativo y esperanzado, en el que quizás fueron más importantes las relaciones entre los participantes en el hotel y los cafés que lo que oficialmente se debatía. Y es que los musulmanes y musulmanas somos, ante todo, una ‘Ummah, una comunidad que sabe reconocerse.

 Por Abdul Haqq Salaberria

Delegado en Euskadi de la Fundación European Muslim Union (www.emunion.eu)

Secretario en funciones del Consejo Musulmán Vasco

Tel. 610 892 092

ahsalaberria@hotmail.com

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